Si tropezamos tantas veces con la misma piedra, llegará un momento en el que nos acostumbremos a ella. Caernos sin hacernos daño, tropezarse pasaría a ser parte de nuestra rutina. O quizás aprenderías a saltarla. O la piedra se amolde a ti, acabaría conociendo tus puntos fuertes, y tus puntos débiles.
Porque quien nos hace caer mil veces, nos ayuda a levantar unas mil y una.

Soy de las que piensa que de los errores se aprende, y que si algo sale mal, lo siguiente saldrá bien.
Soy de las que perdona y olvida, porque de eso se trata la vida, de hacer borrón y cuenta nueva, volver a estar como antes, por mucho que te cueste, porque por mucho que te duela, valdrá la pena.
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