
No hay nada mejor que disfrutar de los pequeños placeres de la vida, placeres como tumbarte en el suelo y cerrar los ojos mientras escuchas esa canción, que dice adiós mi amor, adiós mi amigo, has sido el único para mi. Y mientras la escuchas, puede que te resbale una lágrima por la mejilla, quizás porque te despierte emociones que difícilmente una canción consigue despertarte, o quizás porque te recuerda a alguien. Placeres como recordar momentos que hayas vivido, incluso los más pequeños, porque como se dice, los pequeños detalles son los que te hacen sonreír.
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